Los riesgos de los derivados

Estamos viviendo días convulsos, el mercado está comportándose de modo totalmente irracional, poniendo en evidencia lo que dice Graham “El mercado es esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo”.

Estas dos últimas semanas hemos visto de todo, empresas perdiendo más del 50% de su capitalización en pocas semanas, como Carnival; y muchas perdiendo entre el 30% y el 50%, especialmente las empresas petroleras, aerolíneas, automoción y apparel.

Es en estas situaciones cuando se pone de manifiesto la importancia de tener un buen control de riesgo sobre tus inversiones, y en esta entrada quiero focalizarme en dos puntos que, para mí, son muy importantes: El apalancamiento y la venta de opciones desnudas.

El apalancamiento

El apalancamiento no es más que pedir dinero prestado al bróker para realizar una operación. Apalancarse no es malo por sí mismo, de hecho, casi todas las empresas se endeudan para iniciar o expandir su negocio, los gobiernos se endeudan para cubrir su déficit, las personas se hipotecan para adquirir una vivienda, etc. El problema viene cuando no es posible controlar el riesgo del apalancamiento, como ya vimos en la pasada crisis de 2008, donde los bancos no fueron capaces de gestionar el riesgo correctamente.

Centrándonos en el mundo bursátil, el apalancamiento se utiliza especialmente en el mercado de derivados, en la compra y venta de Futuros, opciones, CFDs, entre otros. Estos productos, nos permiten operar por volúmenes mucho mayores del dinero que disponemos en la cuenta del bróker.

Vamos a ver un ejemplo hipotético con una operación de compra de un futuro sobre el SPY (El ETF que replica al SP500):

  • Supongamos que el precio del SPY en el momento que realizamos la compra cotiza a 300$, el contrato de futuro tendrá un valor de 30.000$ (La mayoría de futuros utilizan paquetes de 100 acciones)
  • En la cuenta de nuestro bróker tenemos 5.000$, suficiente para realizar dicha operación, ya que el bróker tiene un requisito de margen del 10%.
  • El SPY baja un 5% en un día, situándose en 285$. En este momento nuestra operación pierde 1.500$, el margen sigue siendo del 10%, por lo que necesitamos tener 2.850$ en nuestra cuenta. Los contratos de futuros se liquidan diariamente, por lo que tras esa operación tenemos 3.500$.
  • Al día siguiente el SPY baja otro 5%, situándose aproximadamente en 270$. Perdemos otros 1.500$, nos quedan 2.000$ en la cuenta. El margen es de 2.700$, no tenemos garantías para mantener abierta esa operación y muy probablemente el bróker nos ejecute automáticamente la venta del futuro o nos pida que añadamos más fondos para cumplir con los requisitos de margen, esto se conoce como margin call.

En el ejemplo anterior, vemos como una bajada del 10% ha supuesto una pérdida del 60% en nuestra cartera. Estoy seguro que estos días, esta situación le ha pasado a muchísimos especuladores.

La venta de opciones desnudas

En el mundo de la inversión a largo plazo, hay una estrategia habitual que consiste en la venta de opciones PUT. Esta estrategia tiene 2 motivaciones:

  1. Obtener rentas adicionales al cobrar la prima por la venta
  2. Adquirir las acciones más baratas

Para ilustrar estas motivaciones vamos a utilizar un ejemplo:

Un inversor a largo plazo quiere tener acciones de Inditex en cartera, pero no las quiere obtener a precio actual, sino que prefiere obtenerlas más baratas y para ello decide vender una opción PUT. Supongamos que las acciones de Inditex cotizan a 25€, y el inversor quiere obtenerlas a 23€, para ello decide vender una opción PUT con strike a 23€. Cada opción ofrece una serie de fechas de expiración, asumamos que se da un margen de medio año, así que elige la fecha de expiración de Septiembre. Esta opción tiene un precio de 1.21€, por lo que el inversor ingresa 121€ (Las opciones sobre acciones van en paquetes de 100 acciones por opción, igual que los futuros).

Es muy importante mencionar que el inversor en esta operación recibe esos 121€ en el momento que efectúa la operación, sin embargo el bróker le aplicará unas garantías, igual que ocurre en el ejemplo anterior de los futuros. Es decir, si el bróker aplica un margen del 20% para opciones sobre acciones, éste le retendrá 460€. En este ejemplo queda de la siguiente manera:

  • Valor total de la operación 2.300€
  • Beneficio máximo del inversor: 121€
  • Duración máxima de la operación: 6 meses
  • Coste para el inversor mantener esta operación abierta: 339€ (460€ le retiene el bróker – 121€ que recibe de la venta)

¿Qué puede suceder si el inversor no mantiene una buena gestión del riesgo?

En caso de que la acción se desplome en un corto período de tiempo, como ha sucedido recientemente, podemos encontrarnos ante una situación donde no podamos hacer frente al incremento de precio de la opción, veámoslo:

La acción se desploma un 20% en una semana, pasando de 25€ a 20€, veamos qué implicaciones tiene:

  • La prima asciende de 1.21€ hasta los 3.72€
  • El margen se reduce hasta los 400€
  • Las pérdidas son de 251€
  • El inversor necesita tener 322€ adicionales en la cuenta del bróker

Si la acción sigue bajando, como ha sucedido recientemente hasta un 50%, el precio de la opción sube hasta los 1050€, llegando a tener una pérdida de 929€.

Si esta situación sucede en un momento donde no tenemos capital para cubrir las pérdidas, entraremos en una situación de deuda con el bróker (margin call), ya que no tendremos dinero para recomprar la opción. Además, en el peor de los casos corremos el riesgo que nos ejecuten y tendremos que pagar las acciones.

Conclusión

La venta de opciones PUT desnudas parece una estrategia sencilla para obtener ingresos adicionales, sin embargo, con una mala gestión del riesgo es una estrategia que puede provocarnos serios problemas financieros obligándonos a añadir fondos a la cuenta del broker.

En el caso que las acciones hubieran sido compradas, la pérdida también existiría, pero al no tener apalancamiento el riesgo es mucho menor, ya que nunca entraremos en deuda con nadie.

Dicho esto, no considero que la venta de puts desnudas sea una mala estrategia, pero debe ir siempre acompañada de un plan y de una buena gestión de riesgo.

Nota: El ejemplo de las opciones es muy simplificado, no he tenido en cuenta las variaciones de precio con el cambio de volatilidad ni el paso del tiempo. Los precios utilizados son calculados con la calculadora meff.

 

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