El robo perfecto

Cuando era niño, recuerdo las clases de historia con especial apatía, era con diferencia la asignatura que mayor aburrimiento me provocaba. No entendía (ni entiendo) por qué en los exámenes se puntuaba más recordar fechas concretas de eventos, en lugar de puntuar qué eventos sucedieron y nos condujeron hasta la situación actual y cuáles fueron sus motivos. Sin embargo, hubo una clase que llamó ligeramente mi atención, en esa aula estaba yo, escuchando a la profesora leer literalmente un libro acerca de la edad media y sobre la enorme cantidad de guerras que había en Europa, y cómo los reyes se sucedían unos a otros y el poder de la Iglesia aumentaba año tras año.

Una parte del relato mencionaba que los campesinos que trabajaban las tierras del rey debían otorgarle una parte de la cosecha, a cambio de tener un lugar donde vivir y tener la protección de su ejército. Me resultó fascinante descubrir el poder que tenían los reyes en la antigüedad, ver cómo el populacho les otorgaba su cosecha sin rechistar (a ver quién tenía cojones a rechistar cuando el dueño del ejército y de las armas era el rey) y me sentía feliz de ver cómo en la actualidad eso no sucedía, porque en la actualidad no hay nadie que venga a robarte parte de lo que cosechas, pensaba yo. Ahhh que inocentes son los niños, qué inocente era yo.

Con el paso de los años empecé a descubrir cómo los actuales gobiernos obtenían dinero, y no fue gracias a la educación cursada, ya se encargan muy bien de no dar ese tipo de información, y cada vez más me daba cuenta de los parecidos que aún hoy día hay respecto los reyes. Los años seguían pasando y aprendí que el nivel de sofisticación del robo actual dejaría como un santo a cualquier rey que exigiera el treinta por ciento de la cosecha a sus campesinos. Actualmente hay tal nivel de sofisticación que mucha gente no tiene ni idea de la porción de su cosecha que otorga a su rey. Los gobiernos han mejorado tanto el mecanismo recaudatorio que hasta pensamos que nos ofrece cosas gratis. De hecho, yo mismo de pequeño creía que los servicios básicos como la sanidad y la educación eran gratis, es decir, nadie los pagaba.

Los gobiernos de hoy día se alimentan de chupar todo lo posible de la forma más discreta, se quedan con parte de tu cosecha sin que seas capaz de reconocer que eso es realmente parte de tu cosecha, y se encargan de complicarlo todo tanto y dar tan poca información en la educación reglada que la mayoría del populacho acata las normas sin tener ni la más remota idea que le están robando. Es un robo tan sofisticado, que incluso algo tan aparentemente bueno como una subida del salario mínimo es en realidad una subida de impuestos. Han sofisticado tanto el sistema que han creado el robo perfecto, y su principal herramienta es algo que todos conocemos, las nóminas.

Las nóminas

Las nóminas están perfectamente diseñadas para que la mayoría de los mortales no entendamos una puta mierda de lo que dicen. Deducciones, cuantía, precio, salario base, plus, extra plus, prorrateo, IRPF, contingencias, seguridad social, pagos en especie… Toda una palabrería que abruma al populacho, de tal forma que sólo le interese una cosa: ¿cuánto dinero cobro cada mes? Esto provoca que el populacho piense cosas tan equivocadas como que las pagas extra son algo positivo o que hacer la declaración de la renta y que te paguen dinero es maravilloso. Hagan una prueba, pregunten a cualquiera de vuestros conocidos: Oye Pepe, ¿Sabes cual es tu salario bruto anual y cuánto dinero le cuestas a tu empresa? Esa información está en la nómina, pero ya se encargan que el populacho no sepa leerla.

El robo perfecto consiste en robar sin que el robado se de cuenta que le están robando, es decir, el dinero que no llega a la cuenta corriente es dinero que el populacho no percibe como suyo. Se imaginan ustedes que en vez de recibir un ingreso 1.900€ al mes en su cuenta bancaria, les ingresaran 3.700€ seguidas de una serie de pagos hasta sangrarle la friolera cantidad de 1.800€? Como si fueran pequeñas cuchillas desgarrando poco a poco los ingresos que recibe por su trabajo. Si fuera así, se haría evidente que nos están robando, y el populacho sería consciente de lo caro que resulta trabajar en España (Y en muchos otros países).

Además, los gobiernos han diseñado perfectamente una serie de tributos con nombres variopintos para que el populacho crea que está pagando cosas diferentes, cuando en realidad todo es lo mismo: Impuestos. Nos han adulterado la mente con palabrerío para hacernos creer que en realidad no estamos pagando impuestos: Tasas, regulaciones, homologaciones, inspecciones técnicas, contribuciones, multas, sanciones… Todo es lo mismo: impuestos. Dinero que necesita el estado para seguir haciendo crecer a esa enorme máquina de gastar y gastar.

Cuando pienso en la historia, cuando los campesinos debían pagar el 30% de su cosecha al rey, pienso que un país cuyos impuestos sean del 30% sería un lugar plácido donde vivir.

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